23-Pai

Período de viaje: 8 -14 Abril 2016

El camino de Chiang Dao a Pai es fabuloso, una ruta bien mantenida con un paisaje muy acogedor. Eso sí, tiene muchísimas curvas peligrosas, lo cual le da un toque especial de belleza al placer de maniobrar una motito.
Durante el camino paramos en algunos miradores a contemplar la hermosa vegetación y luego nos detuvimos en un lugar donde hacen retiros de meditación pero no había nadie para recibirnos, entonces hicimos un descanso en unas lindas sillitas y le agregamos un aseo personal en el baño.
Después de un par de horas llegamos a Pai. Es un pueblo agrícola donde explotó el turismo hippie/hipster en algún momento, hoy en día es bien backpacker pero tiene ese estilo hippies que no me termina de cerrar. Voy a tratar de explicarme mejor; hay muchos hippies o free spirit como le dicen, son personas que viajan con su pasión por el arte a cuestas, es decir, llevan sus instrumentos/malabares/pulseras/etc en la mochila y donde pueden practican sus “oficios”. Pero no es el caso de la mayoría, sino que muchos de nosotros vamos a buscar un ambiente relajado, chill out en Pai pero te encontras con mucho alcohol, mucha dorga y mucha joda. Cuando, por lo menos para mí, no es ese el ambiente genuino del lugar. Igualmente lo disfrutamos muchísimo y paso a contar los eventos.

Llegamos a la tardecita a Pai con nuestras motos facheras y nuestros cascos que “daban que hablar”, teníamos cascos como si corrieramos en motocross pero rodabamos unas scooters pedorras jaja. Nos instalamos a almorzar algo y recorrimos el lugar en busca de alojamiento, el tiempo invertido fue fructífero porque nos cruzamos con TAYAI BUNGALOWS, súper bien ubicados y con un patio interno muy lindo. Lo mejor del lugar: sus dueños! Deben ser coreanos o chinos, no son thais. Unas excelentes personas, se levantaban siempre temprano y hacían jardinería. Nos preguntaban donde íbamos todos los días y siempre tenían una sonrisa para regalarnos! Nos dormimos un sieston, fuimos a cenar y a dar una vueltita nocturna de reconocimiento. Todas las calles en Tailandia cambian radicalmente durante el día y la noche, porque los puestos de comida y las pequeñas tienda d souvenirs tienen distintos horarios y algunos solo trabajn de día y otros de noche. Por lo cual las rondas de reconocimiento siempre son dos, nocturna y diurna.

Al otro día, creo que fue jueves, montamos las motos y nos fuimos al Pai Canyon a caminar. Estuvimos toda la tarde paveando , recorriendo los caminos infinitos del cañón con unas hermosas tomas de fotografía, un silencio descomunal reinaba en nuestra caminata. Muy seco, por cierto, el ambiente pero los árboles continuaban con sus verdes hojas en lo alto.


Dimos por terminado nuestro recorrido por el cañón y fuimos en busca de aventuras por caminos desconocidos. Nos metimos por algunos caminos con destino al Circus Hostel pero con la intención de recorrer el pueblo y sus alrededores. En el trayecto nos topamos con una sorpresa. Al costado del camino había tres elefantes atados con su cuidador limpiando y barriendo, le preguntamos si podíamos acariciarlos:
-si, claro. Contestó. -También pueden comprar bananas y darle de comer, son solo 20 bath. Y nos señaló el puestito del lado opuesto de la ruta.
Compramos así unas bananas y jugamos un rato con ellos.
Les cuento que es muy fea la sensación de disfrutar junto con la impotencia de ver esos animales atados y no poder hacer nada. Uno estaba con la pata muy lastimada y otro forcejeaba con su trompa para liberarse de la soga que rodeaba su áspero cuello. Les dimos las bananas, los acariciamos y nos fuimos; con las miradas tristes, todos, nosotros y los elefantes. Es algo cruel lo que sucede en todo el mundo, trato de describirlo mejor en otra parte del blog.

Seguimos recorriendo los alrededores agrícolas de Pai y llegamos al Circus Hostel 🎪. Es un hostel con un gran espacio al aire libre donde se realizan actividades aerobicas o cirqueras, con una pileta y una vista increíble del pueblo y las montañas que delimitan naturalmente aquel lugar. Es un ambiente relajado donde hay muchas personas enseñando, aprendiendo, practicando sus diferentes talentos. Pero también están los que van a buscar un lindo lugar para tomar cervezas durante todo el día y tomar un mushroom shake antes de ir de fiesta.
Por nuestro lado, disfrutamos de la pileta y el ambiente alrededor de ella, sobretodo el atardecer. Nos volvimos al centrito; mientras elegiamos donde cenar, se cortó la luz, pero ese no es un impedimento para que vendan comida. Elegimos un puestito que sacaba a relucir sus velas rojas y nos sentamos a la luz de su pequeña llama. Queríamos salir de joda, por lo que compramos un samsong + sprite + hielo + botellas cortadas = viajero tailandés 🍹que bebidos junto con nuestra sopa de fideos 🍵. En la misma mesa se sentó el loco Durian y dos chichis que estaban con él, en realidad el nombre es Dorian o algo así pero Durian es una famosísima fruta local que sabe a cebolla dulce! Por lo cual es más interesante llamarlo Durian, verdad?
Volvió la luz y con ella desapareció la fila de 8 o 10 personas en el 7-eleven. Nos fuimos para el barcito bailable 🎼🎤🎉🎊. Paveamos por ahí y vuelta para el bungalow.

Al otro día Lauri se fue a andar en moto con Durian. Tincho y yo nos fuimos a pasear por los alrededores, chusmear unos view point y a la pileta de Circus de nuevo. Esa tarde había clase de yoga a las 5:30 así que participamos de ella. Luego de la clase estuvimos aprendiendo Acroyoga y conocimos a dos niñas de hermosa personalidad. A partir de allí comenzamos a vernos todos los días hasta nuestra separación una semanita después. Es noche hubo micrófono abierto para que todos canten o improvisen algo, muy entretenido, mucho talento dando vueltas.
Desde el sábado hasta el martes, los itinerarios fueron similares. Nos levantábamos temprano y post desayuno nos íbamos hasta circus. Nos encontrábamos con las argentas, Julia y Agos, hacíamos acroyoga, pileta, acro de nuevo, almuerzo al lado del hostel, más acro, pileta, yoga tradicional, acroyoga y cena. Más o menos así, tal vez en el medio dormíamos una siesta, escribíamos o leíamos algo.
Pegamos muy buena onda con las chicas, así que todo el día andábamos juntos. Son dos hermosas señoritas que aprendimos a querer en el camino gracias a sus sonrisas y el cariño que nos brindaron. Siempre divertidos nos cagamos de risa.

También el lugar de almuerzo y cena era casi el mismo porque era barato, rico y súper abundante, además de eso, siempre había sobras de excelente calidad y tamaño: NUESTRO PARAÍSO CULINARIO.

Uno de los días hicimos una caminata hermosa de unas 3,5hs en total con destino a una cascada. Era organizada por uno de los que trabajaba en Circus. Muy entretenidos disfrutamos el paisaje y los chapuzones en las piletas que formaba la cascada.

Una noche salimos de joda con las chicas y el parlante. Estuvimos escuchando música en la calle mientras caminábamos y nos hicimos de unos cuantos seguidores. Después ya en el bar, nos apropiamos de un rincón y bailamos toda la noche. Cuando estaba en el baño, una chica me charló y me propuso hacer un cambio de remeras, claramente acepté pero le dije que cambiáramos pantalones también. Así fue como comenzó el desafío de la noche: todo el grupo debía intercambiar atuendo con alguna persona del otro sexo, logramos hacerlo y eso nos proporcionó muchas risas.

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