26-Cambiando de país: LAOS (Camino de Huayxay A Luang Namtha)

Período del viaje: principios de Mayo 2016

En medio de la inexplicable ansiedad que se genera cuando el avión aterriza y todos se levantan para, simplemente, esperar parados hasta que abran las puertas; dos señoritas me piden que les baje las valijas. Amablemente se las paso y charlamos img_7704un ratito en su bien pronunciado inglés (cosa extraña, porque eran de aspecto Thai o asiático, según mi juicio claro). Les comenté que tenía que cruzar la frontera a Laos, me dijeron que vaya con ellas que iban al mismo lugar, imagínense mi sonrisa. Resulta que eran 4 hermanas nacidas en Laos pero desde muy chicas fueron a vivir a Estados Unidos porque su papá era aliado de USA en la guerra. Negociaron un taxi y nos subimos con destino a la frontera. Paramos a almorzar, no me dejaron pagar por mi sopa de fideos gruesos y finalmente llegamos (Comiendo deliciosos JackFruits). Hicimos migraciones y en botecito cruzamos de Tailandia a Laos, una de ellas se tuvo que quedar porque su pasaporte no tenía la validez necesaria para entrar al país. Al desembarcar nos encontramos con los tíos de ellas que las esperaban para trasladarlas hasta su casa.

Les comenté que iba a Houayxay, donde me encontraría con Tincho para seguir nuestras aventuras por Asia, pero no me dejaron ir a dedo porque dicen que nadie te levanta en Laos y menos en esa zona que hay muy poco tráfico. Me llevaron a una “parada de colectivos” y una camioneta-taxi-colectivito me depositó en el pueblo de destino, con unos golpes a la ventanilla de atrás dije con señas: “me bajo acá”; caminé 3 cuadras y me encontré con Tincho en el hostel.

En el reencuentro intercambiamos palabras por 10min y ya teníamos las mochilas al hombro, listos para hacer dedo, eran las 3:30pm: con poco tiempo diurno por delante img_7710necesitábamos transporte por unos 180km. El siempre afilado pulgar detuvo a un buen hombre que nos llevó hasta la terminal de ómnibus, sin entendernos nos bajamos y caminamos hacia la ruta a seguir el dedo, pero nos gritó y volvimos a subir a su camioneta. Esta vez nos trasladó hasta otra estación de ómnibus, nosotros volvimos a caminar a la ruta y él siguió su camino. Hicimos unos 3km hasta un cruce y allí una familia nos ofreció llevarnos 30km, aceptamos y nos bajamos en su casa, en un pueblito pequeño. A media cuadra sonaba música y gritos en el micrófono, así que nos acercamos a hacer dedo enfrente de ellos. Mientras tanto atardecía bellamente!

Como era de esperar en el Sudeste, nos invitaron a celebrar con ellos. Ya estaban todos mamados, porque empezaron los brindis a las 9am y ya eran cerca de las 6pm, hagan sus cuentas. Solo dos hablaban inglés, pero todos se hacían entender y nos divertimos mucho. Comimos un pepino gigante y tomamos alguna cervecita con hielo. Había uno que quería ir a un bulo y nos trataba de convencer de ir con él y estaba la mezcla perfecta entre Luciano Pereyra y Guillermo Coria. Ellos estaban terminando la joda, así que volvimos a la ruta a seguir con el dedo ya mirando con cariño el mullido césped al costado de la ruta para pasar la noche. Nos dijeron que a un km había un hostel y entonces ese se convirtió en nuestro próximo destino. Al rato paró un camión cargado de verduras y trepamos en el frente con las mochilas, estabamos cual sardinas enlatadas, muy apretados pero felices y era solo un kilometrito. Resulta que nuestro nuevo amigo nos podía llevar hasta Luang Namtha, nuestro pueblo objetivo, por lo que estabamos acariciando el cielo (no duro más que 900mts). Frenamos en un puestito policial donde nuestro conductor “acercó” algo de dinero a los oficiales y nos abrioó la parte de atrás del camión para tirar nuestras mochilas y viajar comodamente! Pero los “policias” le gritaron algo y no le permitieron llevarnos, por lo cual nuevamente quedamos al costado del camino.
Resulta que uno de esos seudo oficiales hablaba inglés y nos explicó que debíamos tomar el colectivo, que amablemente él lo frenaría cuando pase. El colectivo llegó pero estaba completamente lleno, entonces no nos quedó otra que dormir en el pequeño hospedaje que había allí. Durante la noche tuvimos una l
luvia zarpada con lindos truenos y relámpagos. Charlamos con el policia bilingüe mientras cenamos una noodle soup, nos dio clave de wifi de los canas. Dormimos, se cortó la luz y el aire acondicionado, truenos y lluvia: menos mal que no domrimos afuera.
Nos levantamos, tomamos una leche y caminamos hasta pasar los controles policiales para que podamos hacer dedo tranquilos. Pasó un auto y nos hizo unas señas fuera de lo común que no entendimos, pero al ratito una camioneta nos dejó subir en la caja.

Resulta que eran dos familias viajando juntas y el auto nos quizo decir que la camioneta nos iba a levantar. Eran Tailandeses de vacaciones por Laos. Frenamos todos y almorzamos en vieng phouka. El sol estaba terrible, tratamos de cubrirnos pero eso nos llevaba a la transpiración intensa, por lo que alternabamos ratos de sol y chivada.
Nos dejaron en el cruce y nos levantaron los “chinos pendejos”, unos capos. Hicimos solo 10km con ellos y nos sacamos alguna selfie a su pedido. 

Nos dejaron en Luang Namtha. Nos instalamos en Marychan hostel después de recorrer un poco. A la tardecita recorrimos las agencias para hacer el trekking y comimos en el mercadito local, hicimos un buen mix de picote:
Huevos duros pero no hervidos: los cocinan en una parrillita con carbón, lo que no sabemos es como hacen para atravesar un palillo de brochette a través del huevo sin derramar todo el contenido, le da un saborcito exiquisito pero a la vista, no garpa. Unas batatas a la parrilla, una suerte de gelatina de leche envuelta en hoja de banano, una bananita con coco, obviamente algo de arroz y un pequeño bamboo con arroz dulce adentro. Una delicia todo!
Lo que no sabiamos es que esa noche nos encontramos con unas futuras compañeras del lugar, las 3 hermanas! En el mercado y alrededores hay 3 hermanas que comen las sobras de la gente mientras hacen negocios. Son tres señoras del pueblo que se caracterizan por su insistencia en la venta y no se dan por vencidas o no tienen memoria, porque te abordan 3 o 4 veces por hora. Resulta que venden droga, pero lo ocultan ofreciendo pulseritas. Estan todo el día dando vueltas y son completamente insoportables, pero dan pie a cagarse de risa, boludear con ellas, etc. Para mayor comprensión: 

Todas las agencias de trekking funcionan igual: el precio depende de la cantidad de personas que esten anotadas. A nosotros nos gustó mucho una agencia que tenía un trek de 3 días y dos noches pero ningún anotado, por lo que salimos a buscar gente. Preguntamos a un par pero no hubo adeptos, muy pocos turistas habían igualmente. Pero logramos juntar dos personas que estaban solos y decidieron ir a compartir una habitación para compartir gastos.

img_7790Nos decidimos por una agencia que nos pareció muy transparente e interesante. Son 3 ex guías que se asociaron para formar esta agencia, hace menos de un año que estan operando pero son muy honestos y amigables. Tienen el trek más largo y desafiante, por lo cual también sumaron puntos en nuestra decisión. Nos cuentan que tienen poca rentabilidad porque realmente se interesan por los guías locales a los cuales quieren pagarle muy bien, ellos estuvieron en esa posición antes y lo valoran. Muy contentos con la decisión, armamos las mochis y nos fuimos a dormir.

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